Y hoy sé que poco importa quien quiera hacerme daño mientras tenga estos recuerdos. De paseos nocturnos en completo silencio, de instantes melancólicos, de desayunos adornados por sinceras sonrisas, de abrazos de despedida, de
churra que se enfría la cena, de cafeína por un tubo en una terraza al sol, de miradas complices y películas de vaqueros.
No importan los años que pasen, si el consuelo es verte otra vez.
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